Científicos del CONICET en Córdoba desarrollan entramados metal-orgánicos que contienen moléculas activas capaces de catalizar procesos químicos para uso industrial.
En el mundo nano nada es como parece. Esta realidad es extremadamente pequeña y las cosas se miden en nanómetros -un cabello mide unos ¡10 mil nanómetros!-. Allí las leyes de la física clásica no funcionan: los elementos cambian sus propiedades, su color y las partículas son tan pequeñas que aumentan su superficie, desafiando la lógica corriente. Esto implica que sus posibilidades son completamente novedosas y abren un espectro aún desconocido de formas, características y aplicaciones.
















